lunes, 9 de diciembre de 2013

Profecía de las setenta semana de Daniel - Primera parte


LA PROFECÍA DE LAS SETENTA SEMANAS DE DANIEL
"CUMPLIDA TOTALMENTE" 

(PRE-TRIBULACIONISMO EN EL SUELO)
Por Samuel Jaque Barrios- 
Extraído del libro "Las grandes profecías de la biblia" de Ralph Woodrow 

Primera parte
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Explicaremos detalladamente como se cumple esta profecía, leamos el texto primeramente.

-------- La Profecía de Daniel de las 70 semanas
"Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación y poner fin al pecado y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía y ungir al Santo de los santos. "Sabe pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos. Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, más no por si; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones. Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador."
(Daniel 9:24-27)
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¨¨¨¨ Los 12 eventos proféticos que ya se han cumplido ¨¨¨¨


Esta gran profecía del pueblo de Daniel y la ciudad de Jerusalén, esta colocada dentro de un período de tiempo de las setenta semanas. Los estudiantes de la Biblia reconocen que estas setenta semanas o 490 días, representan años, es decir, son 490 años. Este fue el mismo método de un año por un día empleado en el libro de Números 14:34. Por causa de la incredulidad, los israelitas tuvieron que vagar por el desierto por 40 años, un año por cada día que los espías se ausentaron espiando la tierra. La misma escala fue empleada En Ezequiel 4:4-6: "Día por año, día por
año te lo he dado."Aunque casi todos los cristianos creen que las "siete semanas, y sesenta y dos semanas", es decir las 69 semanas (483 años) se cuentan hasta el tiempo del "Mesías", en lo que se refiere a la semana final de la profecía, la 70 semana, hay dos interpretaciones completamente diferentes, la interpretación FUTURISTA y la interpretación CUMPLIDA.
Según la interpretación futurista hay una brecha inmensa de aproximadamente 2.000 años que separa la semana setenta de las otras 69. La interpretación cumplida dice que no hay separación entre la semana 69 y la 70, que la semana setenta le sigue a la 69 en orden lógico. La interpretación futurista dice que la semana 70 se refiere al Anticristo que hará un pacto con los judíos. Este pacto le permitirá ofrecer sacrificios en un templo "reedificado" en Jerusalén por siete años, pero después de tres años y medio, el Anticristo quebrantará el pacto y hará cesar los sacrificios.
La interpretación cumplida por otra parte, dice que la semana setenta se refiere a Cristo y dice que los sacrificios cesaron en el Calvario cuando Cristo se convirtió en el sacrificio perfecto y final para todos nuestros pecados. ¡Cuan grandes son las diferencias entre ambas interpretaciones! ¡Una dice que la semana setenta es futura; la otra dice que se cumplió! Una dice que existe una gran separación entre la semana 69 y la 70; la otra dice que no existe ninguna separación. ¡Una dice que la semana 70 pertenece al Anticristo, la otra a Jesucristo! En vista de estas diferencias tan opuestas, no queda ningún remedio excepto que una de las dos esta equivocada. Nosotros creemos que la interpretación cumplida es la enseñanza correcta; que las 69 semanas son "hasta el Mesías"; que a la mitad de la semana 70, después de tres anos y medio de ministerio, Él murió; que este sacrificio, por ser perfecto, acabó con los otros sacrificios en el plan de Dios. Observemos ahora detalladamente todas las partes básicas de la profecía de las setenta semanas y como estas fueron cumplidas:
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1. ''JERUSALÉN HABRÍA DE SER RESTAURADA''. Ya hemos visto como las
escrituras explican esto.
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2. LA PLAZA Y EL MURO HABRÍAN DE SER EDIFICADOS EN TIEMPOS ANGUSTIOSOS.

 Hemos visto en el libro de Esdras algunas de las angustias que el pueblo confrontó en aquellos años de reedificación.
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3. EL SANTO HABRÍA DE SER UNGIDO. Creemos que esto se refiere a
Jesucristo. Gabriel anunció a Maria, "EL SANTO ser que nacerá será llamado Hijo de Dios." (Lc. 1:35). Pedro se refirió a él como "al SANTO." (Hch. 3:14). Juan se refirió a él como "del SANTO" (1 Juan 2:20). Aún los demonios tenían que reconocerle como "el santo de Dios." (Mc. 1:24). Concerniente a Cristo, David dijo: "Ni permitirás que tu Santo vea corrupción." (Hch 2:27). En Apocalipsis 3:7, se le llama "el SANTO" y los seres celestiales no cesan de decir: "SANTO, SANTO, SANTO" ante "el que era, y es y el que ha de venir." (Ap. 4:8). Desde que fue dada la orden de restaurar y edificar la ciudad de Jerusalén hasta que vino el Mesías pasaron 483 años. Cuando este tiempo se cumplió, todos los que conocían esta profecía esperaban la aparición del Mesías, de Cristo (Cristo es la palabra griega). Así, cuando vino Juan bautizando, "el pueblo estaba a la EXPECTATIVA, todos preguntando en sus corazones si acaso Juan era el Cristo." (Lc. 3:15). Claro que Juan les dijo que él no era el Cristo, sino el que le antecedía. Cuando apareció Jesús, Juan exclamó, "¡He aquí el Cordero de Dios!". El momento había llegado en que Jesús "fuese manifestado a Israel." (Juan 1:29-31). Jesús fue bautizado, y cuando oró "Fueron abiertos los cielos. Y el Espíritu Santo descendió en forma de paloma sobre él, y una voz del cielo, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia." (Lc. 3:21:22). ¡Jesús se manifestó en Israel a tiempo! De esta manera, Jesús dijo acerca de la profecía sincronizada de Daniel: "El tiempo se ha cumplido." (Mc. 1:15) y como el Mesías, el Cristo, el "ungido" que era, comenzó a predicar el evangelio.

 Cuando entró en la sinagoga de Nazaret, anunció, "El Espíritu del Señor está sobre mi, por cuanto me ha UNGIDO" (Lc. 4:18-22.) En Hechos 4:27 se menciona a Jesús como el "santo" que el Señor ha "UNGIDO". Y Pedro mencionó que "Dios UNGIÓ con Espíritu Santo ...y como este anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo."(Hch 10:38). La profecía de Daniel nos revela que aquel período de tiempo, hasta la venida del Mesías, era de 69 semanas (483 años). Esto fue calculado hasta el tiempo en que
Jesús fue bautizado y ungido para comenzar su ministerio como Mesías (Cristo, Ungido).
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4. ÉL MESÍAS HABRÍA DE SER QUITADO DEL MUNDO. Las 69 semanas (7 más 62) se cuentan hasta la venida del Mesías, “y DESPUÉS de las 69 semanas será quitado el Mesías". Ahora bien, ¡"DESPUÉS" de 69 semanas, no puede, ni podrá nunca significar "en" o "durante" las 69 semanas! Si el Mesías habría de ser quitado DESPUÉS DE las 69 semanas, solo queda una semana en la cual pudiera ser quitado, ¡en la 70 semana!, después de tres años y medio de ministerio. El término "quitado" implica que el Mesías no moriría una muerte natural; sería asesinado. Así también lo había profetizado Isaías usando una palabra similar, "Porque fue cortado de la tierra de los vivientes." (Is. 53:8). Los detalles acerca de como el Mesías sería "quitado" aparecen en los evangelios.
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5. "PARA TERMINAR LA PREVARICACIÓN", o "para terminar trasgresión"
hablando literalmente. Mientras Jesús estaba muriendo, él exclamó: “CONSUMADO ES." Jesús acabó con la trasgresión en el Calvario por cuando se hizo pecado por nosotros. Ningún sacrificio futuro puede terminar con la trasgresión del mundo; todo terminó en el Calvario (Hch 9:15). "Herido fue por nuestras REBELIONES." (Is 53:5).
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6. "Y PONER FIN AL PECADO". Aquí se repite el pensamiento fundamental. Si comprendemos la importancia tan gloriosa que tiene lo que Jesús hizo en el Calvario, entonces sabemos que Él verdaderamente puso fin al pecado en aquel lugar.
Jesús, que vino "a salvar su pueblo de sus pecados", realizó esto cuando "quitó el pecado por el sacrificio de si mismo". (Mt. 1:21, He. 9:26). "Porque la sangre de los toros y de los machos cabrios no puede quitar los pecados...pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados ... hizo perfectos para siempre a los santificados ...Y sus pecados ... nunca más me acordaré."(He. 10:4-17). El sistema antiguo de sacrificios no podía terminar con el pecado, ¡pero Cristo, por su propio sacrificio, acabó con todos los pecados, tal como la profecía lo dijo!.
Juan lo anunció como "el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo." (Jn. 1:29). Cristo murió por nuestros pecados (1Cor 15:3). Quien "llevó el mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero." (1 P 2:24). "Y padeció una sola vez por los pecados." (3:18). "Él apareció para quitar nuestros pecados." (1 Jn. 3:5). Este "fin al pecado" fue realizado en el Calvario.
Por supuesto, todo esto no significa que en ese mismo instante los hombres dejaron de pecar. No fue así. Pero lo que significa es que en el Calvario se hizo el sacrifico eterno por el pecado, para que uno y todos, pasados, presentes y futuros, sean perdonados, ¡porque la muerte del Señor, hace 2.000 años, puso fin al pecado!
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7. "Y EXPIAR LA INIQUIDAD". La palabra iniquidad aquí usada es la misma
palabra que se usa con tanta frecuencia en el libro de Levítico donde quiere decir"para reconciliar." Esto también formaba parte de la obra redentora del Señor. La "reconciliación" es seguramente una realidad presente, por medio del Calvario, Jesús, "misericordioso y fiel sumo sacerdote" se hizo semejante a sus hermanos para EXPIAR los pecados del pueblo. (He 1:17). "Haciendo la paz mediante la sangre...y por medio de él RECONCILIAR todos las cosas...y vosotros también, que erais en otro tiempo extraños ... ahora os ha RECONCILIADO ... por ti medio de la muerte." (Col. 1:20-22; Ef. 2:16), "que Dios estaba en Cristo RECONCILIANDO consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados; y nos encargo a nosotros la palabra de la RECONCILIACIÓN" (2 Co. 5:19).
La reconciliación para la iniquidad fue realizada por Jesús, porque "se dio a si mismo por nosotros para redimirnos de toda INIQUIDAD". (Tito 2:14), y "Jehová cargó en él el PECADO de todos nosotros." (Is. 53:6).
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8. "PARA TRAER JUSTICIA PERDURABLE". ¡Cristo también realizó esto a través de su obra redentora! En el famoso capítulo redentor de Isaías 53, el profeta había profetizado de esta manera: "JUSTIFICARÁ mi siervo Justo a muchos."Pablo lo expresó de otra forma: "Por la justicia de uno ... los muchos serán constituidos JUSTOS ... para vida eterna mediante Jesucristo, Señor nuestro."(Rom. 5:17-21). El que vino a cumplir "toda justicia" (Mt. 3:15), y que ha "amado la justicia, y aborreció la maldad", fue "ungido" por Dios (He 1:9), y “nos ha sido hecho por Dios sabiduría, JUSTIFICACIÓN, santificación y redención" (1 Co. 1:30). "Quien llevó el mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la JUSTICIA" (1 P. 2:24). "Manifestando la JUSTICIA de Dios ... mediante la redención que es en Cristo Jesús: a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su JUSTICIA, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados." (Rom 3:21-26). "Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos JUSTICIA de Dios en él." (2 Co. 5:21). "Todo el que hace JUSTICIA es nacido de él." (1 Jn. 2:29). Ahora, tomando todos estos versículos en consideración, preguntamos:
¿Proporcionó Cristo justicia mediante su obra redentora al venir a la tierra? Todos los cristianos reconocen que lo hizo así. Por lo tanto, si es así, ¿no fue eterna esta justicia? Ningún cristiano negaría que la justicia de Cristo es una "justicia eterna." "Por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido ''ETERNA REDENCIÓN", o justicia eterna, para nosotros." (He. 9:12). Con esta justicia eterna es que vemos el contraste de los sacrificios antiguos según la ley que solo tenían una naturaleza temporánea. pero Cristo, de un vez y para siempre, se ofreció a si mismo, y nos proporcionó, como dijo la profecía de Daniel, una “justicia perdurable."
Con solo leer los grandes pasajes de Romanos, Corintios, Colosenses, Efesios y Hebreos vemos como fue realizado el "fin" de las transgresiones y pecados, la "expiación para la iniquidad", y la "justicia perdurable", ¡todos en el Calvario por Cristo Jesús, Señor nuestro!
¡En vista de esto, no vemos un fundamento en que basar la enseñanza "futura" de que ninguna de estas cosas han cumplido todavía, y su relación con una semana setenta al fin de los tiempos! ¡Esta creencia contradice y le resta la gloria a la gran redención del calvario, que de una manera tan hermosa cumplió absolutamente estas profetas!
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9. "Y SELLAR LA VISIÓN Y LA PROFECÍA", o hablando literalmente, "para sellar la visión y el profeta".
El uso de la metáfora "sellar”, proviene de una costumbre antigua de añadir un sello a los documentos para mostrar su originalidad (vea 1 Reyes 21:9; Jer 32:10,11 cf, Juan 6:27; 1 Co 9:2). Cristo selló la profecía del Antiguo Testamento mediante el cumplimiento de lo que estaba escrito acerca de Él.
En repetidas ocasiones leemos acerca de Jesús que "...para que se cumpliese la palabra de los profetas." Hechos 3:18 dice: "Pero Dios ha cumplido as¡ lo que había antes anunciado por boca de todos sus profetas, que su Cristo había de padecer." Verdaderamente Jesús cumplió lo que estaba escrito acerca de él, y así demostró que eran genuinas las profecías. "Ellas son", dijo Él, "las que dan testimonio de mi." (Juan 5:39). "Porque todos los profetas y la ley, profetizaron hasta Juan." (Mt. 11:13). Entonces Juan introduce a Jesús como el que "fuese manifestado a Israel." Jesús era el que había de venir, y no hay que buscar otro. Él es el cumplimiento de la visión y la profecía.
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10. "CONFIRMARÁ EL PACTO". Cuando Jesús instituyó la santa cena, la cual es una representación de su sangre derramada para la expiación de los pecados, dijo así: "Esta es mi sangre del nuevo pacto (testamento), que por muchos es derramada para remisión de los pecados." (Mt. 26:28). Aquí la palabra "testamento" y la palabra "pacto" quieren decir lo mismo en el Nuevo Testamento. “¿Cuanto más la sangre de Cristo ... limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios Vivo? Así que por eso es el mediador de un nuevo pacto (testamento)" (He 9:14-15).
A Jesús se le llama el "mediador de un mejor pacto" (He 8:6), el "ángel del pacto" (Mal. 3:1 ), y su sangre derramada se le llama"...la sangre rociada del pacto nuevo". (He. 12:24). Nuestro Señor Jesucristo es el que confirmó el pacto por medio de sus sacrificio redentor en el Calvario. Y esto armoniza bellamente con todo lo que ya hemos visto.
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11. "HARÁ CESAR EL SACRIFICIO Y LA OFRENDA". Esto también se cumplió
con la muerte de Jesús. En el Antiguo Testamento, como ya hemos mencionado, se hacían sacrificios repetidas veces. Cada uno de estos sacrificios eran un simple tipo de sacrificio que esperaba el momento del sacrificio perfecto, cuando el Cordero de Dios fuera ofrecido. Una vez esto ocurriera, ya Dios no necesitaba ni aceptaba más ningún otro.
El sacrificio perfecto era Jesucristo. Según el sistema antiguo, los sacrificios tenían que consumirse en el Calvario, cuando Cristo se convirtió en el sacrificio perfecto, eterno y terminante (He. 9 y 10). Después de este sacrificio en el Calvario, "no hay más ofrenda por el pecado." (He.10:18,26).
Por unos años después los judíos continuaron sus sacrificios, pero Dios no los aceptaba. No podían llamarse sacrificios en el sentido escritural de la palabra, porque la muerte de Cristo ya había proporcionado el sacrificio perfecto, y por lo tanto, aquel era el sacrificio final y para siempre por todos los pecados. A través del factor de tiempo, también podemos comprobar que esto se cumplió en Cristo, pues la profecía dice que el sacrificio cesaría en la mitad de la semana setenta. Cristo murió en esa semana, porque las 69 semanas se contaron hasta la venida del Mesías, y su muerte le siguió después de un ministerio de tres años y medio.
Mediante un estudio del evangelio de San Juan podemos comprobar que esto significaba el ministerio de nuestro Señor. Este evangelio menciona las cuatro pascuas que ocurrieron durante el ministerio de nuestro Señor en Juan 2:13, 5:1* 6:4, y 13:1. Eusebio, un escritor cristiano del siglo cuatro, recalcó estas cosas diciendo: "Ahora, el período completo de la enseñanza de nuestro Señor y la operación de milagros se dice que fue de tres años y medio, lo cual es la mitad de una semana. Juan, el evangelista, aclara este punto.”
De modo que después de tres años y medio de ministerio, el ungido, Jesús, fue quitado con la muerte, a la mitad de la setenta semana de siete años. Como dijo Agustín: "Aún Daniel definió el tiempo cuando Jesús había de venir y sufrir con la fecha exacta.”
Ya que hemos entendido esto, veamos ahora el verdadero significado de ciertas declaraciones en el Nuevo Testamento que también hablan de un tiempo determinado y establecido en que Jesús moriría. Por ejemplo, leemos: "Entonces procuraban prenderlo; pero ninguno le echó mano, porque aún no había llegado su hora". En otra ocasión, él dijo: "Mi tiempo aún no ha llegado". (Juan 7:6). Un poco antes de su muerte y traición, dijo: "Mi tiempo esta cerca". (Mt. 26:18), y por último, "la hora ha llegado". (Juan 17:2; Mt. 26:45).
Estos y otros versos nos muestran claramente que hubo un tiempo determinado y establecido en que Jesús moriría. El vino a cumplir las escrituras; solamente hay una escritura en el Antiguo Testamente que profetiza el momento de su muerte. ¡Esta es la profecía que declaró que el Mesías sería quitado en la mitad de la semana setenta, al terminar los tres años y medios de su ministerio! ¡Con que perfección se cumplió la profecía en Cristo!
*En este verso, la fiesta no aparece mencionada por nombre. No obstante, por lo que dice Juan 4:35 acerca de los "cuatro meses", es posible determinar que esta era la pascua (vea Boutflover. p. 208).
Pero los que dicen que la confirmación del pacto y el fin de los sacrificios a la mitad de la semana setenta significan un "ANTICRISTO" que habrá de venir, completamente destruyen este hermoso cumplimiento. ¡De ninguna manera pueden mostrar en qué parte del Antiguo Testamento se pronostica el tiempo de la muerte de nuestro Señor!
La profecía de Daniel 9 declara que el Mesías confirmaría el pacto (o haría que el pacto prevaleciera) con muchos del pueblo de Daniel por una semana, o sea, por siete años. Por lo tanto, nosotros preguntamos, cuando vino Cristo, ¿fue su ministerio dirigido en una manera especial al pueblo de Daniel, a "Israel?" (Dn. 9:20). ¡Si! Juan lo presentó como el que "fuese manifestado a ISRAEL" (Juan 1:31). "No soy enviado", dijo Jesús, "sino a las ovejas perdidas de la casa de ISRAEL." (Mt. 15:24). Y cuando por primera vez Jesús envió sus apóstoles, así los mando: "Por el camino de los Gentiles no iréis ... Mas id a las ovejas perdidas de la casa de ISRAEL" (Mt.10: 5,6).
La primera mitad de la "semana”, es decir, el tiempo del ministerio del Señor, fue dirigida a ISRAEL. Y la segunda mitad, los últimos tres años y medio de la profecía, ¿estaban también relacionados con Israel? ¿Continuaron los discípulos predicando durante el resto de los tres años y medio (como representantes de Cristo) especialmente al pueblo de Daniel, a Israel? ¡Si, lo hicieron! Jesús había dicho a sus discípulos que fueran por todo el mundo predicando el evangelio a toda criatura (Me. 16:15; Mt. 28:19; Hch 1:8), pero, esto es muy importante, ¡después de la ascensión de Cristo, los discípulos predicaron solamente a Israel al principio! ¿Por qué? Sabemos de un solo verso que lo explica: ¡la profecía de las setenta semanas es la que explica que después de la muerte del Mesías, todavía quedarían tres años y medios que le pertenecían a Israel!
Recordemos esto para ahora poder comprender por lo menos una razón por la cual el evangelio fue "al judío primeramente, y después al griego". (Rom. 1:16). Pedro predicó un poco después de Pentecostés: "Vosotros sois los hijos de profetas, y del pacto ...A vosotros primeramente, habiendo levantado a su Hijo, lo envió para que os bendijese, a fin de que cada uno se convierta de su maldad". (Hch 3:25, 26). "A vosotros, a la verdad, era necesario que se os hablase primero." (Hch 13:46).
Durante la primera mitad de la "semana", Cristo vino a Israel en persona. Por medio de los discípulos, su mensaje llegó a Israel durante los tres años y medio que quedaban "ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que les seguían." (Mc. 16:20).
En el sentido literal de la palabra, el ministerio de los discípulos fue una continuación del ministerio de Cristo. Entonces fue cuando vino la conversión de Cornelio, que cambió por completo el alcance misionero, la perspectiva y el ministerio de la Iglesia. Aunque en el Nuevo Testamento no aparece la fecha exacta de cuando esto ocurrió, parece que el tiempo de la bendición exclusiva del pueblo de Daniel había terminado. El evangelio que primero fue a los judíos, ahora tenía que realizar su misión completa, ¡y ser predicado a toda criatura de todas las naciones!
Hubo un número de eventos sobrenaturales que marcaron el momento de este cambio. Cornelio recibió una visitación celestial. Se le apareció un ángel y le mandó que llamara a Pedro para que "te hablará palabras por las cuales serás salvo tu, y toda tu casa." (Hch 11:14). Dios mostró a Pedro una visión que le dio a entender que ahora había que predicar a los gentiles y no tan solo a los hebreos. Todas estas cosas estaban perfectamente sincronizadas, demostrando que Dios estaba realizando su propósito.
Cuando Pedro volvió a Jerusalén, explicó lo que había ocurrido. "Oídas estas cosas, callaron ... y glorificaron a Dios, diciendo: De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida." (Hch. 11:18). Desde este momento en adelante hubo cada vez más atracción hacia los gentiles con el mensaje del evangelio. Obviamente, la medida de Dios de 490 años de Israel se cumplió en una manera especial.
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Y finalmente:
12. LA DESTRUCCIÓN DE JERUSALÉN Y EL TEMPLO. Esta parte de la profecía no tenía fecha dentro de la estructura de las setenta semanas, como lo tenía el tiempo de la manifestación del Mesías a Israel, el tiempo de su muerte, etc. No obstante, nosotros que vivimos en la época posterior al cumplimiento, sabemos que la destrucción pronosticada halló su cumplimiento en el año 70 D.C., cuando los ejércitos de Tito desolaron la ciudad.
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Decimos, pues, junto con Adam Clark: "esta profecía entera, desde los tiempos y evento correspondientes, ha sido cumplida al pie de la letra.”
Habiendo ya presentado la verdadera interpretación de la profecía de la setenta semanas.