jueves, 23 de enero de 2014

Parábola del hombre Rico y Lázaro - Explicada


Parábola del hombre Rico y Lázaro - Explicada
Por Samuel Jaque Barrios



        Este es uno de los textos más utilizados para sustentar la creencia de un “infierno” ya existente y activo y eterno, y la inmortalidad del alma. Veremos detalladamente las palabras de Jesús y las analizaremos, sin contradecir las enseñanzas de Jesús ni de la biblia en sí, sino entregando la verdad y el verdadero sentido y propósito de sus palabras acerca de la historia “el rico y Lázaro”.

    Las mismas escrituras nos revelan las verdades y las respuestas para poder comprender correctamente este relato. Jesús no relató este texto simplemente para mostrar que cada hombre tiene una paga por su mal hecho en la tierra, sino que también entregó enseñanzas importantísimas que los hombres de aquel tiempo deberían saber, así como también darles una lecciones a aquellos opositores que se encontraban oyendo las palabras de Jesús, es decir, Jesús tuvo un gran propósito al relatar esta historia.

       Esta parábola no fue inventada por Jesús.  Está documentado históricamente, que los judíos en los tiempos de Jesús, tenían muchas parábolas, e inclusive Jesús utilizó muchas de ellas para enseñar lo contrario a lo que ellos creían, y la parábola del Rico y Lázaro es uno de estos casos.  Joaquín Jeremías, el mundialmente reconocido experto de las parábolas de Jesús, en su libro “Las Parábolas de Jesús” y las Págs. 183-185, establece que los judíos tenían una historia muy similar a la que aparece en Lucas 16. [1]

Veamos un ejemplo de una de estas parábolas que los judíos tenían en los tiempos de Jesús; y que se encuentra bien documentada históricamente, observemos como Jesús utiliza esta misma parábola para enseñar una lección muy diferente a la que los judíos creían.

   “¿A qué compararemos este asunto?  Es como un rey que contrató muchos obreros y juntos a ellos se hallaba un obrero que había trabajado para el rey por muchos días.
Todos los obreros fueron a recibir sus salarios del día, y este obrero especial fue también. El rey le dijo a este obrero especial, yo te recompensaré más a ti, los otros que han trabajado poco para mí, recibirán poca paga, pero tú una recompensa grande.

         ¿Le parece esta historia familiar?  ¿A qué parábola de Jesús se asemeja ésta?
Esta parábola se asemeja bastante a la parábola de Jesús de los obreros y la viña, donde todos los obreros, aunque comienzan a trabajar a diferentes horas para el dueño de la viña, todos al final reciben la misma paga o recompensa.  Esta parábola de Jesús es muy similar a la de los fariseos pero el fin es muy diferente.
        Los judíos interpretaban que los israelitas y los gentiles, fueron a buscar sus salarios delante de Dios, y que Dios les dice a los israelitas: mis hijos, yo los favoreceré mucho a ustedes, los demás pueblos han hecho muy poco por mí y recibirán poco; pero ustedes recibirán una recompensa grande.  Tanto se dice yo los favoreceré a ustedes. (Lev.26:9).
       Notemos que este es un fin lógico de la parábola, porque el que trabaja más, y por más tiempo, debe de recibir más; pero, ¿cómo termina Jesús esta misma parábola?  Jesús les enseña que no importa que ellos hayan sido llamados primero, en el plan de Dios todos recibirán la misma recompensa, pues el pago no está basado en las obras; sino en la bondad y la gracia de Dios.  Jesús tomaba las parábolas de los judíos y les daba un giro de 180 grados, para enseñar la doctrina del plan de salvación.

        Respecto a la historia del rico y Lázaro.
“Muchos estudiantes de la Biblia consideraron el relato acerca del rico y Lázaro (Lc. 16:19-31) como una reelaboración de un cuento antiguo de origen egipcio. Hugo Gressmannn un investigador sostuvo en una monografía este contraste. “Unos investigadores encontraron una historia egipcia, escrita en lengua demótica al dorso de un documento griego, fechado el año siete del emperador Claudio (año 47 d. C)” Gressmann sostuvo que la leyenda egipcia fue introducida en el judaísmo por medio de los judíos alejandrinos cristalizándose en el cuento del publicano rico Bar Maʿyan (j Ḥagiga 77d [2:2]). El relato talmúdico cuenta acerca de dos hombres santos, y se sostiene que la versión judía en el Talmud palestino es aparentemente la misma historia egipcia, pero se duda que el relato de Jesús en Lucas 16, sea exactamente la misma, ya que presentan algunas diferencias.” [2]

      La historia del rico y Lázaro narrada por Jesús tiene como referencia aquella historia antigua ficticia, a la cual Jesús modificó algunos detalles para adaptarla a la enseñanza que quería plasmar en los oyente. Jesús la utiliza dentro de su secuencia de parábolas, por la cual no es literal. A continuación analizaremos de manera detallada esta parábola de Jesús.

   Una "Parábola" según la Real Academia Española. Del latín, parabŏla, y este del griego. παραβολή. Narración de un suceso fingido, de que se deduce, por comparación o semejanza, una verdad importante o una enseñanza moral. Comencemos. [3]

         Las personas que consideran este historia literalmente se basan es estos argumentos.
1.       Las historia del rico y Lázaro comienza con “Había un hombre…” (Lucas 16:19). Y todas las parábolas de Jesús comienzan con una comparación “¿A que es semejante el reino…?” o “El reino de los cielos es semejante…” (Mateo 18:23; 22: 2; 25:1).
Esto es un error, la historia del rico y Lázaro no son la única que tiene ese comienzo, encontramos Lucas 10:30, Lucas 15: 11, Mateo 21:28. Que tienen un mismo comienzo sin comparaciones.
2.       La historia del rico y Lázaro es la única historia que utiliza nombres propios, eso quiere decir que fue real.
Esto es un error, Jesús utilizó un nombre propio por una razón muy especial, al finalizar este análisis obtendremos la respuesta de esto.

      Esta historia no es literal ni es una historia real como muchos dicen, sino que esta enseñanza es una figura que Jesús utilizó para entregar verdades relevantes.  Comencemos con el análisis.

Lucas 16: 19-31 (RV60)
El rico y Lázaro 
19 “Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez. 20 Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquél, lleno de llagas, 21 y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas. 22 Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. 23 Y en el Hades* alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. 24 Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama. 25 Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado. 26 Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá. 27 Entonces le dijo: Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre, 28 porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento. 29 Y Abraham le dijo: A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos. 30 Él entonces dijo: No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán. 31 Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos.”

*”Hades” del orig. Griego, y “Seol” del orig. Hebreo: Lugar de los muertos; sepultura.

Al leer este texto, podemos decir que esta historia no es literal por estas razones:
1.      Esta es la única parte en toda la biblia en que los muertos reciben su paga inmediatamente
cuando mueren. Esto contradice las enseñanzas bíblicas.
Las menciones de la paga del hombre siempre son señaladas y enseñadas en relación a la segunda venida de Cristo y el tiempo del fin, y el juicio. Veamos algunos textos que enseñan esto.

Los muertos permanecen muertos hasta ser resucitados y luego recibir su paga
Juan 5: 24 "»Ciertamente les aseguro que el que oye mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna y no será juzgado, sino que ha pasado de la muerte a la vida. 25 Ciertamente les aseguro que ya viene la hora, y ha llegado ya, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la oigan vivirán. 26 Porque así como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha concedido al Hijo el tener vida en sí mismo, 27 y le ha dado autoridad para juzgar, puesto que es el Hijo del hombre. 28»No se asombren de esto, porque viene la hora en que todos los que están en los sepulcros oirán su voz, 29 y saldrán de allí. Los que han hecho el bien resucitarán para tener vida, pero los que han practicado el mal resucitarán para ser juzgados."

Mateo 13:37-43 “Y respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena simiente es el Hijo del Hombre.  El campo es el mundo, la buena simiente son los hijos del reino, la cizaña son los hijos del malo; el enemigo que la sembró es el diablo, la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles.  De manera que como es arrancada la cizaña, y quemada al fuego, así será en el fin de este siglo. Enviará el Hijo del Hombre sus ángeles, y juntaran de su reino todos los escándalos, y los que hacen iniquidad, y los echaran en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes.”

Mateo 25:31-31 “Y cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentara sobre el trono de su gloria. Y serán reunidas delante de él todas las gentes; y los apartara los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos.”

Mateo 25: 41-46 “Entonces dirá también a los que estarán a la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; fui forastero, y no me recibisteis; desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis. Entonces también ellos le responderán, diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, o sediento, o forastero, o desnudo, o enfermo, o en la cárcel, y no te servimos? Entonces les responderá, diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos pequeñitos, ni a mí lo hicisteis.  E irán estos al tormento eterno, y los justos a la vida eterna.”

Apocalipsis 20:11-15 “Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado sobre él, de delante del cual huyó la tierra y el cielo; y no fue hallado el lugar de ellos.  Y vi a los muertos, grandes y pequeños, que estaban ante Dios.  Y los libros fueron abiertos; y otro libro fue abierto, el cual es de la vida.  Y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el mar dio los muertos que estaban en él; y la muerte y el infierno (Hades: sepultura) dieron los muertos que estaban en ellos; y fue hecho juicio de cada uno según sus obras.  Y el infierno (sepultura) y la muerte fueron lanzados en el lago de fuego.  Esta es la muerte segunda. Y el que no fue hallado escrito en el libro de la vida, fue lanzado en el lago de fuego.”

2.      Según este relato, Lázaro el que no sufrió el “infierno” fue llevado al seno de Abraham. Las escrituras enseñan que los salvos no van al seno de Abraham o a un lugar intermedio, sino que una vez resucitados estarán con el Señor para siempre luego de recibirlo en las nubes. (para luego descender juntos a la tierra y establecer el reino de Dios). Veamos algunos textos.

Mateo 24: 30 “Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. 31 Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro”

1Tesalonisenses 4:15-17 “Por lo cual, os decimos esto en palabra del Señor; que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no seremos delanteros a los que durmieron.  Porque el mismo Señor con aclamación, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitaran primero.  Luego nosotros, los que vivimos, los que quedamos, juntamente con ellos seremos arrebatados en las nubes a recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.”

       Las escrituras enseñan que los muertos no van al seno de Abraham, pero Jesús dijo esto en esta parábola por una razón muy especial. Según Flavio Josefo nacido el año 37 d.C, en su libro “Historia de los Judíos”; nos dice que los judíos creían que el paraíso era un lugar intermedio entre el cielo y la tierra, donde Dios colocaba las almas de los buenos y los malos hasta que él decidiera mandarlos al cielo o al infierno, o sea que el paraíso tenía dos secciones; una sección de luz para los buenos, que se llama seno de Abrahán.  Creían que Abrahán daba la bienvenida a sus hijos (los judíos), en el paraíso en una forma muy parecida a la que ahora, a veces, se representa a Pedro recibiendo a los cristianos en la puerta del cielo.
Jesús utiliza el concepto judío para enseñarles algo diferente.

3.      En la historia del rico y Lázaro, inmediatamente de ser muertos reciben su paga, y sus cuerpos están con ellos. Pero en ese mismo texto nos dicen que su cuerpo está sepultado y siguen sepultados, Abraham sigue muerto hasta su resurrección (Hebreo 11:8, 10, 13, 39, 40, 35). El rico en esos lugares tenía dedos, lengua, ojos, etc. Es decir que estaba con su cuerpo siendo castigado inmediatamente después de morir. Las escrituras enseñan que el cuerpo será echado al lago de fuego para recibir la paga solo después de ser resucitado y juzgado, y este es un evento futuro no presente.

Mateo 5:29-30 “Por tanto, si tu ojo derecho te fuere ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti.  Mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.  Y si tu mano derecha te fuere ocasión de caer, córtala, y échala de ti.  Mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al “infierno”*
* (Orig. Griego. “Gehena”, valle de Hinon o valles de los hijos, fig. Hace referencia al Lago de fuego y azufre).”

Este es un evento futuro como hemos visto en los puntos anteriores.

4.      Según el relato, el rico podía ver a Abraham en el paraíso y viceversa, ambos de cada lado podían apreciar el lugar donde estaban cada uno. En las escrituras no encontramos ningún texto que apoye esta idea literalmente. Ninguna que diga los que estén en el gozo de Dios verán el infierno y como son atormentado los malvados, o que los malvados vean como los buenos están en el lugar de gozo. Si fuese así, esto no sería grato para ninguno de las dos partes. El lugar de los bueno no sería para nada de gozo ni felicidad si uno viera como sus familiares no salvos, padre o madre o hermano, o amigos o conocidos estuviera sufriendo terriblemente en ese lugar. Esto contradice claramente las escrituras. Pues esto no ha de considerarse literal, sino simbólico.

5.      Según el relato, se menciona el seno de Abraham, pero los que apoyan la creencia del infierno aceptan que cuando dice seno de Abraham esto es simbólico o figurado. Entonces se presenta una contradicción claramente, o todo es simbólico o todo es literal. Claramente es simbólico.

6.       Según el relato, en el verso 27, el rico pide a Abraham que envía a Lázaro a la casa de su padre para que hable con sus hermanos. Esto es interesante, pues aquí Jesús nos enseña varias cosas. Aquí podemos apreciar que el rico creía en la inmortalidad del alma. El rico creía en la comunicación de los muertos con los vivos, doctrina que es aborrecido totalmente por Dios (Deut. 18:10-12; Isa. 8:19). Notemos aquí que Abraham les responde “A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos” esto hace alusión a las escrituras del antiguo testamento que ellos en esa época poseían, el antiguo testamento, y notemos que dice, a Moisés y los profetas, Moisés no vivió con los profetas, esto es una clara evidencia que se refiere al Tan aj hebreo (A.T). Debes escuchar a  Moisés y a los profetas, las escrituras, y no a los muertos. Ellos creerían a los muertos antes que a la palabra Dios.
Luego el rico le insiste en que creerán al muerto levantado, es evidente que el no aceptaba la palabra de Dios como evidencia convincente y ni sus hermanos la consideraban así. Ellos tenían acceso a la palabra de Dios y conocían, pero durante toda su vida no habían tenido ningún beneficio alguno, esto mismo sucede actualmente con la mayoría de los “cristianos” actuales, tiene las escrituras con las verdades y a pesar de eso ningún beneficio obtienen de ello, es lamentable. La evidencia adicional que el rico exigía, reflejaba los diversos pedidos de los escribas y los fariseos para que Jesús les mostrara una señal. Las enseñanzas, obras y la vida de Jesús eran evidencia suficiente para que todos tuvieran motivos sinceros, pero al parecer no era lo que ellos deseaban.
Abraham tenía el concepto claro; Abraham ahora corrige al rico y le muestra su error: “Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán, si alguno se levantare de los muertos.” Notemos que aquí Abraham no cree en la inmortalidad del alma, ni que los muertos pueden hablar con los vivos, él cree en la resurrección.

        Notemos que el rico  llama tres veces a Abraham “padre”, y Abraham lo llama una vez “hijo”, El rico se dirigía a Abraham  como si fuera Dios. Pero es interesante ver como ellos tenían doctrinas muy diferentes. El rico creía en la inmortalidad del alma y Abraham en la resurrección.

        Jesús tuvo un propósito muy especial con esta parábola, es muy interesante ver como Jesús de esta forma enseña a su audiencia y confronta diversas creencias erradas que había. Veamos la audiencia que había cuando Jesús contaba esta parábola, “Y oían también todas estas cosas los fariseos, los cuales eran avaros, y se burlaban de él.” (Luc. 16:14; 15:2); los discípulos (16:1); los publícanos y los pecadores (15:1) y un gran público (12:1; 14:25; 15:1) Recordemos que los judíos, según Flavio Josefo, “Antigüedades de los Judíos, Cap. 18, Pág. 1, párrafo 3” [4], nos dice: “Ellos creen que las almas tienen poder para sobrevivir la muerte y que hay recompensa y castigo debajo de la tierra para aquellos que han llevado vidas de virtud o de iniquidad.  El aprisionamiento eterno es la suerte de las almas malas, las almas buenas reciben una entrada fácil a una vida nueva.”  Esto es exactamente lo que Jesús describe en la parábola del Rico y Lázaro.
El Señor Jesús comenzó esta parábola con la mayordomía (Cap. 16:1-12), esta fue dirigida a los discípulos, pero luego se dirigió a los fariseos presentes (v.9). Y estos sin embargo se burlaban de su enseñanza de la mayordomía y de él, Jesús les señaló que tal vez ellos podían ser honrado por los hombres, pero Dios conocía el corazón de cada uno, Ellos durante mucho tiempo tuvieron la oportunidad de gozar de las enseñanzas bíblicas; la ley y de los profetas, durante mucho tiempo tuvieron luz suficiente, incluso tuvieron la oportunidad de conocer el evangelio de parte de Juan.

        En los vers. 17-18 Jesús afirma que los principios expuestos en “la ley” son inmutables, puesto que Dios no cambia, y da un ejemplo de esta sublime verdad.  Y a continuación presenta la parábola del rico y Lázaro para mostrar que el destino se decide en esta vida de acuerdo al uso de los privilegios y oportunidades que se tengan.
Jesús estaba hablando a la gente de acuerdo con lo que ella conocía.  Muchos de los presentes, sin tener el menor apoyo del AT, habían llegado a creer en la doctrina de que los muertos están conscientes entre la muerte y la resurrección.  Esta falsa creencia, que no aparece en el AT (ni tampoco en el NT), impregnaba, en general, la literatura judía posterior al exilio, y como muchas otras creencias tradicionales se había convertido en parte del judaísmo en el tiempo de Jesús.  En esta parábola Jesús sencillamente se valió de una creencia popular para presentar con claridad una importante lección que deseaba inculcar en sus oyentes. 

        Hemos establecido que en esta parábola no se enseña; que el alma es inmortal, el fuego eterno, o que el hombre cuando muere va inmediatamente al infierno o al paraíso, para nada, esta parábola no tiene ese propósito ni quiere dar a entender ese sentido, no podemos formar doctrinas de una parábola, y arreglarlas para hacer creer algo que las escrituras no sustentan, aquí Jesús enseña que tanto Lázaro como el rico, fue a sus destinos con su cuerpo entero, esto quiere decir que el rico fue recompensado con el fuego, no dice cuando fue, ni cuánto durará allí, pero sabemos que él será echado al fuego por su vida de maldad ni arrepentimiento en la tierra.
Pero Jesús dice en el versículo 31: “Mas Abrahán le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán, si alguno se levantare de los muertos.”; a través de Abraham, les está enseñando la doctrina de la resurrección, usando para ello la propia historia de los judíos.

      ¿A quién representa el rico?  Al leer los versos 19-29, se deduce que el rico representa a los judíos, específicamente a los fariseos.  El hombre rico está vestido de púrpura y lino, como se vestían los fariseos; el rico llamaba a Abraham “padre”, y los judíos, especialmente los fariseos llamaban “padre” a Abrahán: “Respondieron y dijeron: Nuestro padre es Abraham.  Diceles Jesús: Si fuerais hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais.” (Ju. 8:39).  Los judíos lo tenían todo: La Ley, el Templo, Moisés, los profetas, el Sacerdocio, todo, eran ricos.

       ¿A quién representa Lázaro?  Lázaro representa a los gentiles, que no tenían la ley, ni los escritos de Moisés, ni a los profetas, ni el templo, etc.

      Los judíos desdeñaban a losos desdeñaban a los gentiles, pensaban que ellos estaban destituidos de la gracia de Dios y los llamaban con epítetos despectivos: perros, cerdos, piedras, etc.
“No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen y se vuelvan y os despedacen.” (Mat. 7:6); “El respondiendo dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.  Entonces ella vino y se postró ante él, diciendo: Señor, ¡socórreme!  Respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos.  Y ella dijo: Sí Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.  Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres.  Y su hija fue sanada desde aquella hora.” (Mat. 15:21-28). Fijémonos aquí, que Jesús le llama cerda y perra a esta mujer.  Al estudiar el contexto de estos versículos se entiende que Jesús se desvió de su camino exclusivamente para encontrarse con esta mujer.  Al principio no le presta atención y luego parece que la insulta pero esto él lo hace para probar la fe de los discípulos y enseñarles que Dios no hace acepción de personas, pues los mismos discípulos hubieran tratado a esta mujer de peor forma ya que ella no era judía, y Jesús usa los epítetos que ellos le atribuían a los gentiles.
   “Y no penséis decir dentro de vosotros mismos; A Abraham tenemos por padre; porque  yo os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras.  Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego.” (Mat. 3:9-10).  No pensemos que Jesús se estaba refiriendo a piedras literales, si fuera así la enseñanza no tendría base alguna.  Jesús se estaba refiriendo a los gentiles. Así como también los arboles no son literales.
Los judíos que escuchaban esta parábola, al igual que el hombre rico se decían ser hijos de Abraham y que los gentiles eran más bajos que ellos, pero notemos en la parábola que aparte de Jesús enseñarles la doctrina bíblica de la resurrección, también le enseña que es el que hace la voluntad de Dios el que heredará el reino de Dios.
Lázaro termina donde los judíos y el hombre rico pensaban que el rico iría; al seno de Abraham; y el rico termina donde los judíos pensaban que iba a terminar Lázaro.

       “Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentaron con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos; más los hijos de reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.” (Mat. 8:11-12).
Estos versículos son muy significativos, Jesús les dice a  aquí a sus oyentes, que se consideraban la mayoría de ellos hijos de Abraham, que muchos de todo el mundo se sentarán con los patriarcas “en el reino de los cielos” no en el seno de Abraham.

     Simplemente esta historia es usada para representar lo que sucederá cuando Cristo venga por segunda vez. Lo que sucederá con los hipócritas, malvados, etc. Y con los santos, que estarán con los demás santos, en entre ellos estará Abraham. Esta parábola no está representado la vida después de la muerte, sino solo el destino de los hombres después de ser juzgados, y echados al lago fuego tanto alma como cuerpos (Mateo 10:28). Los malos serán atormentado por el fuego, es decir, sabiendo ellos que serán echados al lago de fuego, estarán aterrorizados, es por ello que el rico pide refrescar la lengua, eso muestra que el no está siendo quemado, eso es absurdo, si sería así, pedir mojar la lengua con agua sería absurdo, pedir una gota de agua para refrescar la lengua quiere decir, que el rico estaba aterrorizado.

      Ahora bien, recordemos que ésta es la única parábola que emplea un nombre propio “Lázaro”, y volvamos a leer el versículo 31 “Mas Abraham les dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos.”
¿De qué ellos no se van a persuadir aunque uno de los muertos se levantare?

      ¡De que Jesús es el Mesías! De eso no persuadirían.

     Pocas semanas después de Jesús decir esta parábola, Jesús resucita a un hombre llamado Lázaro. ¡Increíble!  Jesús quería conectar esta parábola con la resurrección de Lázaro, y esta es la razón por la cual Jesús usa un nombre propio en esta parábola.

“Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera!  Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario.  Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir.  Entonces muchos de los judíos que habían venido para acompañar a María, y vieron lo que hizo Jesús, creyeron en él.
Pero algunos de ellos fueron a los fariseos y les dijeron lo que Jesús había hecho. Entonces los principales sacerdotes y los fariseos reunieron al concilio, y dijeron: ¿Qué haremos?  Porque este hombre hace muchas señales.  Si le dejamos así, todos creerán en él y vendrán los romanos, y destruirán nuestro lugar santo y nuestra nación.  Entonces Caifás, uno de ellos, sumo sacerdote aquel año, les dijo: Vosotros no sabéis nada; ni pensáis que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación perezca.  Esto no lo dijo por sí mismo, sino que como era el sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación.”(Ju. 11:43-51)

   ¡Qué maravillosa es la Palabra de Dios! Cuando estudiamos la Santa Biblia con el deseo de aprender la voluntad de Dios; ésta se nos abre y nos regala sus santos tesoros.

      Esta parábola no sólo es una enseñanza de Jesús acerca del verdadero estado de los muertos al morir y de la doctrina bíblica de la resurrección de los muertos; sino también una profecía de cómo los dirigentes religiosos iban a reaccionar frente a Jesús.
Lázaro fue levantado de los muertos, fue y predicó a los cinco hermanos del hombre rico, ya que aparte de los fariseos (representados por el hombre rico en la parábola), en los tiempos de Jesús habían cinco diferentes sectas judías: Esenios, Escribas, Herodianos, Saduceos y Zelotes.  Todas eran judías pero tenían doctrinas y creencias diferentes; todas se odiaban, pero lo más interesante es que todas las sectas y sus líderes religiosos se unieron para matar a Jesús.  Como decíamos anteriormente, Lázaro fue y le predicó a los cinco hermanos del hombre rico, y como lo profetizó Jesús en esta parábola: “Tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos.”
       Por el contrario, la resurrección de Lázaro marca el destino de Jesús, porque no solamente no se persuaden de que Jesús es el Mesías, sino también que lo condenan a muerte e inclusive al mismo Lázaro también: 

“Gran multitud de los judíos supieron entonces que él estaba allí, y vinieron, no solamente por causa de Jesús, sino también para ver a Lázaro, a quien había resucitado de los muertos. Pero los principales sacerdotes acordaron dar muerte también a Lázaro.  Porque a causa de él muchos de los judíos se apartaban y creían en Jesús.” (Ju. 12:9-11)

   "Y limpiará Dios toda lágrima de los ojos de ellos, y la muerte no será más. Y no habrá más llanto, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas son pasadas. Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nueva todas las cosas. Y me dijo: Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas." (Ap. 21:4-5).

       ¡Que versículos más conmovedores!  La Santa Biblia nos dice que al final nuestro Dios eliminará el sufrimiento para siempre, que ya no habrá más dolor ni tristeza ni llanto.  Porque nuestro Creador hará nuevas "todas" las cosas. Sin embargo, los que toman esta parábola para torcerla y enseñar que hay un infierno eterno, colocan a Dios como mentiroso.  Si tomamos como literal esta parábola, entonces no sólo existe un "infierno eterno", sino también que los salvados podrán ver a los perdidos quemándose en el fuego. Entonces Dios "miente" al decir que no habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque en el infierno siempre habrá llanto, clamor y dolor.
       Si esto fuera así inclusive en el paraíso, entre los redimidos y salvos habría dolor.  Imaginemos a una madre en el paraíso, disfrutando de la presencia de Dios. Pero su hijo, está en el "infierno eterno", quemándose día y noche, sin descanso ni paz; y ella mira desde el paraíso y ve a su hijo en "llamas eternas" sufriendo; ¿podrá ella tener gozo en el paraíso?  ¿Irá ella al Santuario Celestial y adorar y decir que Dios es amor?  La Biblia nos enseña que el pecado será eliminado para siempre, y que no se levantará más; pero si hay un "infierno eterno", donde los pecadores se están quemando "eternamente" sin morir, entonces el pecado existirá eternamente.

   Hablando de Esto, las Escrituras nos dicen que los malvados serán destruidos para siempre:
"Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno; y todos los soberbios, y todos los que hacen maldad, serán estopa; y aquel día que vendrá, los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, el cual no les dejará ni raíz ni rama." (Mal. 4:1-2).

   Dios destruirá para siempre al originador del pecado: Satanás; y a todos los pecadores y hasta las obras de sus manos.  Entonces el pecado para siempre jamás se levantará, y en verdad ya no habrá más llanto ni dolor.
   Esta parábola enseña verdades eternas, verdades importantes no sólo acerca de la doctrina de la resurrección y de que nuestro destino eterno se decide en esta vida; también nos enseña que Jesús tuvo que luchar en contra de falsas doctrinas en su tiempo, que no estaban de acuerdo con las Santas Escrituras. Nos enseña de que al igual que hoy, en los tiempos de Jesús habían muchas religiones con doctrinas muy diferentes y que sus miembros se odiaban los unos a los otros, pero todos decían que eran judíos y que eran el verdadero pueblo de Dios.  Al igual que hoy, hay muchas religiones, todas con diferentes doctrinas, profesando ser cristianas y  ser la verdadera iglesia de Dios.  Pero hoy también  Jesús nos dice al igual que a los judíos que tenemos que escuchar a  “Moisés y a los Profetas” o sea la Santa Biblia, ella y sólo ella.  En esta parábola la Biblia nos enseña verdades muy diferentes a lo que enseñan los dirigentes religiosos modernos. [5]

Esta es querido lector la verdadera interpretación a lo que Cristo nos relata.

Dios les guarde.
SHALOM.


Referencias:
[1]. Libro “Las Parábolas de Jesús”, Por Juaquin Jeremías.
[2]. Joseph A. Fitzmyer, S.J., El evangelio según Lucas III: traducción y comentario. Capítulos 8,22-18,14 (Madrid: Cristiandad, 1985), 749. // Cf. Jacob Neusner, The Jerusalem Talmud: A Translation and Commentary (Peabody,: Hendrickson, 2008), j Ḥagiga 77d (2:2).
[3]. Real Academia Española, Parábola
[4]. Libro “Antigüedad de los judío” Por Flavio Josefo