viernes, 16 de mayo de 2014

Geocentrismo - La Tierra, el Centro del Universo. La tierra no se mueve




Geocentrismo  - La Tierra, el Centro del Universo
La tierra no se mueve
Por Samuel Jaque Barrios


Actualmente en nuestra sociedad la teoría Heliocéntrica se considera como una verdad absoluta, a esto me refiero al decir, que el Sol es el centro del sistema solar, donde la tierra es uno más de los “planetas” que giran a su alrededor.


Por siglos hemos sido enseñados con un concepto, que la Astronomía nos ha inculcado tan profundamente que negar tal enseñanza se considera una locura y una ignorancia del máximo nivel, debido a que la sociedad ha sido formada de esta manera.

Según La Real Academia Española, Geocentrismo es definido como:
“Teoría astronómica sostenida fundamentalmente por Ptolomeo, astrónomo y matemático griego del siglo II, que consideraba la Tierra como centro del universo.”

Y Heliocentrismo es definido como:
Teoría astronómica sostenida fundamentalmente por N. Copérnico, astrónomo polaco de fines del siglo XV, que consideraba el Sol como centro del universo.” 

Según Wikipedia, la enciclopedia libre, Geocentrismo se define como:
"La teoría geocéntrica es una antigua teoría que coloca a la Tierra en el centro del universo, y los astros, incluido el Sol, girando alrededor de la Tierra (geo: Tierra; centrismo: agrupado o de centro)" 


Y Heliocentrismo es definido como:"El Heliocentrismo (del griegoἥλιος-helios «Sol» y κέντρον-kentron «centro») es un modelo astronómico según el cual la Tierra y los planetas se mueven alrededor de un Sol relativamente estacionario y que está en el centro del Sistema solar."

Según la historia. La Astronomía antigua aceptaba una concepción del universo, enunciada en el siglo IV a.C, por el filósofo griego Eristóteles, quien postulaba que la tierra es el centro del universo, todos los astros; el Sol, la Luna, los planetas y las estrellas, giraban en torno a ella. A esto se le llamó Geocentrismo.

En el siglo primero, el astrónomo Ptolomeo, mejoró la teoría de Aristóteles, detallando con más precisión la senda de los planetas, que no poseían en absoluto un movimiento al azar, sino que mediante complejos movimientos circulares denominados epiciclos, Ptolomeo pudo explicar sus rutas preestablecidas y sus cambios de velocidad, en otras palabras, el esquema de Ptolomeo predecía con exactitud, el comportamiento futuro de los planetas. Pero en el siglo XIV d.C, surgió una teoría matemática llamada Heliocentrismo postulada por Nicolás Copérnico, y que considera también la idea del siglo III de Aristarco de Samos que no fue aceptada en su momento, Copérnico decía que el Sol y no la Tierra, era el centro del universo. A Copérnico le desconcertaba la compleja mecánica celeste de Ptolomeo, pero halló una explicación elegante cuando quitó la Tierra del centro del sistema solar, y la reemplazó por el Sol como sistema central, a esto también agregó que la tierra rotaba, que cumplía un ciclo de rotación en torno a su eje cada 24 horas, él sostuvo que el cielo no se movía, sino que eramos nosotros, el viaje de la estrellas a través del cielo nocturno, era una mera ilusión creada por la rotación de la tierra. Una vez muerte Copernico (año 1543), siguió con este postulado, J. Kepler, nacido en el año 1571, quien mejoró el esquema de Copérnico con la hipótesis de que el giro de los planetas no viajaban en círculos perfectos, sino en elipses alrededor del Sol. A finales del siglo XVII, el Astrónomo italiano Galileo Galilei, reafirmó la teoría de Copérnico. 


Actualmente ningún experimento ha demostrado la teoría Heliocéntrica. Pero de manera apresurada ha sido acogida como una verdad en nuestra sociedad.

Hace unos pocos años, dos ex-ingenieros de satélites geostacionarios, Ruyong Wang y Ronald Hatch, se cansaron de encubrir mitos como el copernicano o el de la relatividad, y ahora, trabajando en la universidad, se han empeñado en mostrar que la velocidad de la luz no es constante, lo cual invalida la relatividad.

Dr. Wang, por ejemplo, reta a los físicos relativistas:
“… Por favor, no intenten hacer la constancia de la velocidad de la luz indefinible. Dennos una clara definición y nosotros la desprobaremos”. (Dr. Wang, 2005 “First-Order Fiber-Interferometric experiments for crucial Test of Light-Speed constancy”)

Para desprobar cualquier definición de constancia de C, ellos utilizan experimentos imaginarios de Global Positioning System (GPS). Hay que tener en cuenta que para un GPS es imprescindible tener en cuenta el “Efecto Sagnac”. Wang y Hatch demuestran que el efecto Sagnac (en honor al físico francés Georges Sagnac) es aplicable no solo a los sistemas rotantes, sino también a los sistemas de traslación lineal, lo cual refuta el segundo postulado de la relatividad, y muestra que la constancia de C es solo válida en sistemas ECI, es decir, en la tierra fija.
Por otra parte, Jet Propulsión Lab (JPL), es un centro de alta tecnología dependiente de la NASA, que ha desarrollado el complicado software del GPS para navegación  y usos militares, cuya licencia pertenece a la empresa Nav Com Technology (Navcomtexh.com). El asunto es que Wang y Hatch, buenos conocedores de los entresijos del GPS, decidieron confrontar algunos resultados suyos -obtenidos para un marco ECI- con los del software de Jet Propulsión Lab, teniendo en cuenta que Jat propulsión Lab se dedica a rastrear las señales de las sondas enviadas del espacio profundo, y comúnmente presenta sus datos en un marco “baricéntrico del sistema solar” –aunque su software permite el uso de los dos marcos “Earth fixed” (Tierra fija), y “Sun fixed” (Sol fijo),  Wang y Hatch encontraron que sus medidas y los rangos teóricos computados en los dos marcos distintos concuerdan con extraordinaria precisión, lo cual indica que la corrección de Georges Sagnac la han realizados igualmente en cada marco, es decir, están tratando la velocidad de la luz como constante respecto del marco fijo y no con respecto a los observadores, ello es una traición a la relatividad. En definitiva, Jet Propulsión Lab utiliza un marco ECI, geocéntrico fijo, para el seguimiento de cuerpos en las proximidades de la tierra (al igual que lo hace la NASA, GPS, NOAA.) en él hace todos los cálculos, correcciones, etc. Por otra parte, para el seguimiento de sondas en el espacio profundo, Jet Propulsión Lab asegura que utiliza un marco “baricéntrico del sistema solar”, sin embargo, toda la computación, así como las correcciones, etc. la realizan en un marco ECI, geocéntrico fijo; sólo posteriormente realizan las consiguientes transformaciones no relativistas al marco “baricéntrico del sistema solar”, pero como dicen  Wang y Hatch, el uso de este marco es superfluo, así uno puede decir sin temor a equivocarse que, el sistema geocéntrico fijo ECI, es el único utilizado en la navegación celeste.
¿Y por qué esto es así? Pues porque el marco ECI, o sea, el geocentrismo, es el único en el que el GPS y el efecto Georges Sagnac son controlables, pues la luz no tiene una velocidad constante a menos que se mida en un sistema en reposo absoluto, como la tierra lo es. (http://creacinseisdas.blogspot.com)

En realidad, todos los experimentos que se han venido haciendo desde 1870 para determinar el movimiento de la tierra por Airy, Michelson-Morley, Sagnac, Michelson-Gale, Miller, … han dado como resultado que la tierra se encuentra en reposo absoluto (respecto del baricentro del universo). (http://creacinseisdas.blogspot.com/2011/07/el-arte-de-negar-lo-evidente.html)

Actualmente existen libros modernos que exponen a la luz esta gran verdad geocéntrica, uno de ellos es “The Earth Is Not Moving” (By Marshall Hall), y también como es el caso del reciente libro publicado el 2013, por científicos españoles. El profesor de Matemáticas de la Universidad del País Vasco, Juan Carlos Gorostizaga y el doctor en la misma materia por la Universidad de Murcia, Milenko Bernadic (croata que reside en España desde 1989), han publicado el libro “Sin Embargo No Se Mueve”, en el que defienden el geocentrismo.

CienciaPlus.Com nos informa sobre estos científicos y su libro:
“Según explica en su blog (http://creacinseisdas.blogspot.com) el geocentrismo, considerar la Tierra el centro del Universo, se trata de una "visión cosmológica olvidada" o, más bien, "apartada injustamente del saber".

   Así, los autores de este libro defienden que la Tierra no se mueve, es decir, no órbita alrededor del Sol, sino que es la estrella la que lo hace alrededor del planeta. Además, tampoco rota sobre sí misma, sino que es el firmamento como un todo el que lo hace. "La Tierra no es un planeta (planeta significa en griego errante)  pues está situada en el preciso baricentro del universo, y por el efecto giroscópico está preservada de todo movimiento debido a torques externos", señala el profesor de la Universidad del País Vasco.

   Gorostizaga ha indicado que el modelo planetario correcto es el que defendió el astrónomo danés Tycho Brahe en el siglo XIV, aunque con ligeras modificaciones (Modelo Tychonico Modificado o Geocentralidad, del astrónomo Gerardus D. Bouw), y que fue también el que adoptaron los jesuitas para enseñar en las universidades de toda Europa”

El sistema del Universo que presenta Tycho es una transición entre la teoría geocéntrica  de Ptolomeo y la teoría heliocéntrica de Copérnico. En la teoría de Tycho, el Sol y la Luna giran alrededor de la Tierra inmóvil, mientras que Marte,  Mercurio, Venus, Júpiter y Saturno girarían alrededor del Sol. (Wikipedia/ Tycho Brahe).

En el blog de los anteriormente mencionados científicos españoles, encontraremos bastante material y pruebas contudentes que derrumban gloriosamente el Heliocentrismo copernicano.

Muchos científicos están levantando la voz y sacando a la luz esta gran verdad geocéntrica. Lo que la Nasa y los así llamados científicos, nos han ocultado durante siglos.

Experimentos fallidos para probar el heliocentrismo resultan a favor del geocentrismo, prueban que la Tierra está inmóvil. 


Retrocediendo un poco en el tiempo, el físico inglés James Bradley venía desde hacía años intentando descubrir el paralaje, y en 1728 creyó haberlo detectado en una estrella[7]. Pero un estudio más preciso reveló que lo que Bradley acababa de descubrir no era el paralaje, sino un fenómeno distinto llamado aberración estelar. Algo que el heliocentrismo utilizó, y aún hoy utiliza, erróneamente como una prueba del movimiento terrestre. Desde su perspectiva, la aberración estelar sería similar al de un hombre con un paraguas abierto ante la lluvia que cae con una velocidad 'c', imaginémosla vertical al suelo (Figura 6), si ahora el hombre se desplaza con velocidad v, entonces el paraguas, que inicialmente lo tenía en dirección de la vertical, deberá ser inclinado un ángulo α para no mojarse. Este ángulo depende de -v+c (suma de los dos vectores velocidad). En concreto, es fácil comprobar que: α = arc tan v/c.

En la explicación del heliocentrista Bradley para la aberración estelar, la lluvia es la luz de cierta estrella (con velocidad c) y elmovimiento es el de la Tierra por el éter (v=30 km/s). Para observar una determinada estrella, el telescopio debía moverse un ángulo α = arc tan v/c. Como la velocidad (el vector v) es distinta a lo largo de la presunta orbita de la tierra en torno al sol, el ángulo α también varía a lo largo del año (Figura 7). En consecuencia la estrella describiría una pequeña elipse entorno a él (Figura 7). El error de este argumento está en que las estrellas tienen movimientos propios, algo desconocido en tiempos de Bradley, lamentablemente hoy se conoce este hecho y sin embargo nunca se menciona cuando se habla de la aberración estelar. Para el geocentrismo sólo hay desplazamientos estelares, la tierra está en reposo absoluto, y estos desplazamientos serían los responsables de la aberración estelar (Figura 8). En el símil de la lluvia, estaría un hombre en reposo con un paraguas pero con viento de frente, obviamente se debería también inclinar el paraguas un ángulo α.

En 1871, el astrónomo George Airy se dispuso a probar si la hipótesis de Bradley era correcta. Y puesto que Arago/Fresnel/Fizeau ya habían demostrado que la velocidad de la luz era inferior en el aire o en el agua, utilizó ingeniosamente un telescopio con agua en su interior (Figura 9). La luz procedente de una estrella (supongamos que está en el cenit) llega, a través del aire, con una aberración de un ángulo α al telescopio, entonces al atravesar el agua (Figura 9b), que es un medio más refringente que el aire, se desviará un ángulo δ adicional, por lo que habrá que inclinar un poco más el telescopio -un total de β- para enfocar la estrella. Teniendo en cuenta la ley de refracción de Fresnel, n = sin β/sin δ, para ángulos pequeños: n = β/δ. Es fácil deducir que la desviación adicional de Airy debería ser: β - α = (n2[al cuadrado]- 1) v/c . El resultado del experimento de Airy fue desconcertante para los heliocentristas , pues resultó que no había ninguna desviación adicional de la luz de la estrella, en otras palabras, β - α =0. Y como (n2[al cuadrado]- 1) no puede ser nulo, ¡debería ser nula v!. Este fue el primero de un ramillete de experimentos cuyo resultado será siempre v=0, un resultado que no admitirán nunca los heliocentristas.

El éter lumínico.

Los astrónomos de la antigüedad adoptaron esta palabra con el significado de “el lugar por donde se mueven las esferas (orbitas) de las estrellas, el sol y los planetas”. Una confirmación de la existencia del éter fue aportada en el terreno de la teoría electromagnética. En 1864, Maxwell publicó los resultados de sus investigaciones sobre las vibraciones eléctricas, mostrando que ciertas vibraciones producían ondas electromagnéticas que podían viajar por el espacio a una velocidad de 300.000 km/s, que curiosamente coincidía con la velocidad de la luz tal como había sido medida por los astrónomos. Entonces Maxwell dedujo que la luz no era más que un tipo de ondas electromagnéticas, lo cual fue posteriormente confirmado en el laboratorio por Hertz. A partir de entonces se tomó al éter como “la sustancia sobre la que las ondas electromagnéticas realizaban las vibraciones”. El éter rellenaba todo el espacio fuera de la tierra, incluso penetraba el aire, agua y los otros materiales, pues se observa que la luz viaja a través de ellos. El siguiente paso fue un intento de detectarlo. ¿Está fijo el éter o es arrastrado por la tierra?. Existía una tercera posibilidad que horrorizaba a los heliocentristas: un éter rotando con el firmamento entero y una tierra fija; en este caso el éter se detectaría como “un viento dependiente de la latitud sobre la esfera terrestre”. Suponiendo que la Tierra diese una vuelta cada año alrededor del sol, su velocidad a través del éter debería ser detectada como mínimo como v= 30 km/s, y también si la Tierra rotase sobre su eje norte-sur la velocidad del “viento de éter” sería de 0,46 km/s. En 1880, el físico Albert Michelson ideó un ingenioso aparato (Figura 16) con el objetivo de detectar el presunto movimiento de la Tierra a través del éter. Se emite luz coherente desde un foco, parte de ella se desvía hacia un espejo (trazo azul), y parte sigue hasta el otro espejo (trazo verde) situado a igual distancia. Los haces de luz procedentes de ambos espejos convergen en el detector, pero las distancias recorridas no son las mismas (el espejo de la derecha se mueve con la totalidad de la Tierra, ¿v = 30 km/s ?, y acorta la distancia a ser recorrida), por tanto, al no estar sincronizados producirán franjas de interferencia. Evidentemente, para medir variaciones tan pequeñas, los espejos deberían estar situados a distancias invariables, algo casi imposible de lograr pues una levísima vibración del suelo perturba estas distancias. Sin embargo, al hacer rotar un cierto ángulo α toda la plataforma se podría contrarrestar los retardos por errores instrumentales o por perturbaciones externas. No se trataba, entonces, tanto de detectar franjas de interferencia como de observar el desplazamiento de estas franjas al hacer girar el aparato. Si la tierra se movía respecto al éter, el aparato estaba ciertamente capacitado para detectarlo con sólo medir con precisión la anchura del desplazamiento de estas franjas.. En 1881, Michelson realizó el experimento, y rotó una y otra vez el aparato, pero no encontró el desplazamiento que esperaba. Todo apuntaba a que v=0.

El experimento fallido de Micheslon-Morley (1887).

Michelson no se quedó satisfecho con ese resultado de 1881, y decidió repetirlo en 1887, esta vez junto a Edward Morley. Para ello mejoraron el interferómetro, incrementando considerablemente la distancia a recorrer por la luz, y colocando la plataforma sobre una balsa de mercurio para minimizar las perturbaciones exteriores. Está vez el interferómetro era mucho más preciso, con ello esperaban ver un desplazamiento de 0.40 de franja, frente al máximo de 0.1 del caso anterior. Pero el resultado del experimento volvió a ser tan negativo como el anterior. Incluso repitieron el experimento un sin número de veces, a diversas altitudes, orientaciones del instrumento, hora del día o estación del año. No encontraron el desplazamiento de bandas esperado. Definitivamente el experimento falló en su objetivo de detectar el movimiento terrestre y pasó a llamarse “el experimento fallido” de Michelson y Morley. Las conclusiones fueron:
«El experimento sobre el movimiento relativo de la tierra y el éter ha sido completado, y el resultado es manifiestamente negativo. La desviación esperada de las franjas debería haber sido de 0.40 de franja –el máximo desplazamiento observado fue de 0.02 y la media menor a 0.01, y no en el lugar correcto- Como el desplazamiento es proporcional a los cuadrados de las velocidades relativas, se sigue que si el éter se desliza (parcialmente) al paso de la tierra, la velocidad relativa es menor que un sexto de la velocidad de la tierra.»
El experimento fue repetido por D. Miller en numerosas ocasiones durante 1904- 1921, posteriormente por Pr. Picard de Bruselas y por muchos otros. Nunca se llegó a detectar rastro de la presunta velocidad de la Tierra… Sin embargo sí se detectaba una leve velocidad correspondiente a la del “viento de éter”, que dependía de la latitud. Paradójicamente un experimento científico diseñado y financiado específicamente para confirmar la hipótesis de Copérnico, Galileo, Kepler y Newton había fallado clamorosamente. Lo lógico hubiera sido reconocer la velocidad nula de la Tierra, pero desde hacía tiempo los heliocentristas ya no se guiaban por la lógica. Entonces quedó el camino expedito para que llegara Albert Einstein, recopilara un grupo de ideas disparatadas: el espacio curvado tomado de Riemann, el concepto de espacio-tiempo tomado de Minkowski, y la doctrina de que los objetos se contraen en proporción a la velocidad a la que se trasladan, tomada de Fitzgerald. A las cuales añadió unos postulados, no menos disparatados, la no existencia del éter y la constancia universal de la velocidad de la luz. Como resultado de todo ello, el heliocentrismo consiguió una teoría que les evitaba tener que hacer un giro anti-copernicano y retroceder al geocentrismo.


El experimento de Sagnac y el de Michelson-Gale.

Antes de que Einstein publicara su teoría general de la Relatividad, Sagnac, con su experimento de 1918, ya había demostrado que tales postulados eran falsos. El interferómetro de Sagnac estaba enfocado en detectar la rotación terrestre contra el éter. La luz que sale de una lámpara pasa a través de un espejo semi-transparente, se divide, y los dos rayos pasan –en direcciones opuestas- por otros 3 espejos, para finalmente converger nuevamente en el semi-transparente, y finalmente la luz no coherente ser recogida en la pantalla de interferencias. Todo el conjunto está situado en una plataforma que rota a 2 revoluciones por segundo sh (sentido horario), para cambiar después a 2 rps sch (sentido contra-horario). Se trata de observar si hay desplazamiento de las franjas de interferencia. Básicamente, la diferencia con el experimento de Michelson-Morley es que en el de éstos los rayos recorrían en uno y otro sentido un diámetro de la plataforma fija, para detectar la velocidad lineal de la tierra (o la del viento de éter). Ahora en el de Sagnac los rayos que convergen en la placa recorren un circuito (circular), y pretende detectar la velocidad angular ω de la tierra (o del firmamento en torno a la tierra). Pues uno de los rayos estará girando a favor de ω y tardará menos tiempo en alcanzar la placa. Si se emite luz con la plataforma en reposo no se detecta desplazamiento de las franjas, tal como en el experimento de Michelson-Morley. Pero cuando Sagnac realiza su experimento con la plataforma rotando a velocidad ω, encuentra que el rayo que viaja hacia los espejos que se ‘alejan’ tarda más en llegar que el rayo que viaja hacia los espejos que se ‘acercan’. No aprecia en los resultados, sin embargo, una velocidad de giro para la tierra, por lo que cataloga a su propio experimento como “nulo” al igual que el de Michelson-Morley. Aunque Sagnac no fue consciente de ello, acababa de encontrar un resultado que contradecía a la teoría de la Relatividad, un rayo de luz viaja a más velocidad que otro rayo, medidos ambos en un mismo sistema.
Michelson, como devoto heliocentrista, no daba crédito al resultado del experimento de Sagnac. Así que en 1925 decidió hacer por su cuenta este mismo experimento pero con un aparato muchísimo más sofisticado y preciso. Como nuevo colaborador tuvo a Henry G. Gale, pues Morley había fallecido en 1923. Para eliminar la distorsión que podía producir el aire, Morley y Gale ensamblaron un interferómetro como el de Sagnac pero el circuito para viajar la luz era una tubería llena de agua de una milla de longitud. Ellos, al contrario de Sagnac, no utilizaron una plataforma giratoria, pues consideraron que la rotación sería la propia de la tierra (la del éter rotante, en realidad). Y efectivamente, en su experimento hallaron que la luz atravesando el circuito en sch se retardaba. El desplazamiento de las franjas que observaron fue más bien pequeño, una media de 0.26 franjas, que equivalía al 2% de la velocidad ω de rotación terrestre. Ahora aparecían pruebas evidentes de que la luz sí viajaba a través de un éter luminífero. Michelson no supo dar una respuesta convincente a los datos de su propio experimento. Pero ya no cabía ninguna duda, la tierra no se mueve, tampoco rota. Sí lo hace el éter, cuyo leve viento superficial era lo que detectaban los interferómetros. Posteriores experimentos por parte de Trouton y Noble, Thorndyke y Kennedy, Theodore de Coudres y varios otros no hicieron más que confirmar que la tierra se halla inmóvil en el espacio.
Unos principios básicos sobre el modelo geocéntrico.

Este modelo geocéntrico es más simple que el heliocéntrico de la ciencia actual, y concuerda con los resultados de todos los experimentos y observaciones astrofísicas que se han venido realizando en los últimos tiempos. Por esta razón, hay bastantes científicos católicos que lo asumen como el verdadero modelo cosmológico, oponiéndose a los que suponen una tierra en movimiento basada en la teoría de la relatividad de Einstein, una teoría que ha sido refutada hace bastante tiempo ( Herbert Dingle, 1972).
En este modelo la tierra se encuentra fija en el baricentro del universo sin movimientos de rotación ni traslación. Es el firmamento como un todo el que rota en torno al eje NS terrestre una vuelta/día en sentido contra-horario llevando consigo al sol y al resto de estrellas fijas, galaxias, etc. La luna está orbitando la Tierra, y también lo hace el sol que es empujado –con todos los planetas del plano eclíptico- en sentido horario, es decir, oponiéndose lentamente al movimiento rotante diurno, siendo ello la causa por la que el sol se retarde casi 1º al día (el día solar dura 24 horas, mientras que el día sideral dura 23 horas 56 minutos). Además el sol tiene otro movimiento que lo hace girar una vuelta anual en torno a un eje transversal al eje NS terrestre con el plano eclíptico siempre con una inclinación de 23,4º respecto al ecuador terrestre, y que es la causa de que tengamos estaciones. El movimiento resultante del sol es la bien conocida trayectoria helicoidal a lo largo de una superficie cilíndrica seis meses ascendiendo y otros seis descendiendo. Las distancias a las que se encuentra el sol varían entre 142,7 y 151,8 millones de km debido a la forma del helicoide, lo cual es equivalente a la trayectoria ‘elíptica’ del heliocentrismo. Una persona ubicada en una latitud terrestre λ sólo ve una parte de este helicoide. Si esa persona toma una foto del cielo cada 5 ó 7 días, siempre en el mismo lugar y a la misma hora, obtiene evidentemente un analema solar. Lo cual es una muestra bien perceptible de que este modelo geocéntrico es mucho más simple y obvio que el heliocéntrico. La razón para que el lóbulo vernal del ‘8’ se vea mayor es porque la primavera-verano tiene mayor duración en el hemisferio norte tiene mayor altura que el inferior.


   Una prueba definitiva del geocentrismo

Un Retro-proyector sobre la superficie de la Luna

Los experimentos LLR prueban el geocentrismo

Por si todavía los experimentos de M-M, Michelson-Gale, Sagnac, Trouton-Noble, Thorndyke-Kennedy etc. no probaron fehacientemente que la Tierra se encuentra en reposo absoluto, ahora resulta que un experimento realizado por los técnicos del proyecto Apollo, el Lunar Laser Ranging Experiment, lo ha hecho más-allá-de-toda-duda, y sin embargo parece que se ha silenciado.

Los experimentos LLR consisten en enviar múltiples pulsos laser desde la Tierra hacia un preciso punto de la superficie lunar donde ha sido colocado un retro-reflector que refleja cada pulso haz laser de vuelta hacia la Tierra. El objetivo inicial era medir la forma exacta de la trayectoria lunar promediando los datos de las distancias obtenidas en distintos tiempos.

Así está reflejado en la web de APOLLO:

. . . el tiempo que tarda el pulso de luz viaje a la luna y de regreso [de la tierra]. . . en cualquier lugar de 2,34 a 2,71 segundos, dependiendo de lo lejos que la luna está en el tiempo (la distancia Tierra-Luna varía de 351.000 kilometros de 406,000 kilometros ). Podemos medir el tiempo del viaje redondo a la precisión pocos picosegundos-, o unos pocos una billonésima de segundo.



Retro-reflectores para el experimento LLR fueron ensamblados durante las misiones tripuladas Apollo 11, 14 y 15; otro fue también colocado por medio del vehículo espacial no-tripulado soviético Lunakhod 2. En total hay cuatro colocados en la Luna (hay 5 pero uno no funciona). Cada uno consiste en una serie de cubos (corner cubes) reflectores concentrados, que forman un tipo especial de espejo con la propiedad de reflejar un haz de luz entrante, y llegar a devolverlo en la misma dirección. Puede leerse más sobre reflectores lunares en la web oficial:



Las pulsaciones del haz de laser se observan desde telescopios terrestres, y darían a los científicos la oportunidad de medir con precisión la distancia Tierra-Luna y así estudiar la forma de la órbita lunar. Se utiliza un haz laser porque esta luz puede enfocarse a grandísimas distancias con poca dispersión. Aún así, cuando llega a la superficie lunar el haz se ha dispersado hasta formar un círculo de unos 7 km de diámetro, y al retornar a la superficie terrestre alcanza hasta los 20 km de diámetro. Obviamente, la señal que llega a la Tierra es extremadamente débil, y para registrarla se necesitan largas exposiciones. Promediando la señal para un cierto tiempo, la distancia a la Luna podía medirse con una precisión de 3 cm; hay que tener en cuenta que la distancia media a la Luna es de unos 385.000 kilómetros.

De acuerdo al Heliocentrismo se tiene lo siguiente:

* Velocidad orbital de la Tierra alrededor del sol: 29,78 km/s
* Velocidad de rotación de la Tierra: 0,46 km/s (en el ecuador) – 0 km/s (en los polos).

A la hora de emitir el haz laser desde el telescopio terrestre, no tiene gran importancia la velocidad de rotación de la Tierra, puesto que para dirigir correctamente el rayo hacia el reflector sólo hay que tener en cuenta la velocidad relativa entre la superficie terrestre y la lunar. Sin embargo, esta velocidad rotacional debe ser tenida en cuenta para ubicar con precisión el telescopio receptor que captará la luz laser que retorna a la tierra, pues si por ejemplo el receptor terrestre estuviera en el ecuador, éste debería estar situado entre 2,34x0,46 (1,07 km) y 2,71x0,46 (1,25 km) del punto en que se emitió el haz laser, dependiendo del lugar que se encuentre la Luna (la luz tendrá entre 2,34 y 2,71 segundos de viaje). Si el experimento se realizase en el polo norte, no habría este inconveniente.

Pero la velocidad lineal tiene una desventaja superior, de acuerdo al heliocentrismo en esos 2,34-2,71 segundos la tierra se habrá desplazado una distancia entre 69,69 y 80,71 km en su trayectoria alrededor del sol. Por tanto, para el heliocentrismo el receptor debería colocarse, teniendo en cuenta la extensión de 20 km del haz laser, a una distancia entre 49,69 km y 60,71 km (a los que quizás habría que añadir los 1,07-1,25 km anteriores). Pero aún hay algo más, pues según los datos astrofísicos recientes el sol (con todo el conjunto de planetas) se está desplazando a una velocidad de 370 km/s hacia un punto de la constelación Leo. Por lo que habría que desplazar el receptor en unos 938 km más.
Prueba definitiva. La Tierra no se mueve, no rota.
 Y ahora viene el punto primordial, los experimentos LLR comenzaron a hacerse desde 1969, y se siguieron haciendo durante bastantes años, lo que no está registrado en los libros es cuándo los científicos encargados de estos LLR observaron por primera vez –con un lógico asombro- que ¡el lugar receptor y el emisor coincidían!. Es decir, el mismo telescopio terrestre que lanza hacia la luna los pulsos laser los recibe sin ningún problema. No hay ningún desplazamiento.

Conclusiones:
- La Tierra está estacionaria relativa al sol (la velocidad de traslación es v=0), por tanto es el sol el que orbita alrededor de la Tierra.
- La Tierra está estacionaria relativa a la luna, por tanto la luna orbita alrededor de la Tierra.
- La Tierra no rota en torno al eje norte-sur terrestre (la velocidad de rotación es nula), sino que las estrellas y todo el firmamento rotan en torno de ese eje.


Se ha hecho creer a la gente que el modelo heliocéntrico ha sido probado científicamente, lo cual es absolutamente falso. En la pantalla del televisor hemos visto tantas veces a la tierra rotando (mientras suena la melodía del telediario), y se ha dibujado en tantos libros el sistema con la tierra orbitando el sol… que cualquiera queda estupefacto al conocer que no hay ni una sola prueba experimental soportando la hipótesis del movimiento terrestre, pero es que además los experimentos diseñados expresamente para demostrar tal movimiento han fracasado estrepitosamente, una y otra vez, desde el año 1881 hasta el presente.


Desafíos para heliocentristas


Desde 2004 se vienen manteniendo dos retos, uno por parte del Catholic Apologetics International, de R. Sungenis que concede 1.000 dólares a quien presente una prueba del modelo heliocéntrico que no pueda ser explicada mejor por el modelo Tychonico modificado; y otro por R.G. Elmendorf , de The Biblical Astronomer, que concede 10.000 dólares a quien aporte tal imposible prueba. En estos más de 10 años se han presentado muchas supuestas pruebas –todas ellas inválidas-, hasta el punto que se ha tenido que escribir un libro de 230 páginas con la explicación de las cuestiones más repetidas. 
(Puede leerse en: http://www.alcazar.net/challenges.pdf)

También se ofrece 50.000 dolares por Gregory Groebner desde el 2008, a quién presente un modelo viable  NO GEOCENTRISTA, del sistema solar capaz de dar cuenta adecuadamente de cada una de sus propiedades, utilizando para ello no más de tres variables. Y algunos detalles más. Desafío titulado "The Cosmic Chanllenge".   
(Para leer el desafío, ingresar aquí: http://www.ceshe-usa.org/Documents/CosmicChallenge.pdf )


Observación de la trayectoria de las estrellas

Si podemos apreciar en estas imágenes, las cuales nos muestran la trayectoria de las estrellas, donde apreciaremos muy bien cómo ellas uniformemente muestran una trayectoria circular, todas perfectamente forman un circulo, y esto, en tan solo una noche:


Foto 1

Foto 2  

 Foto 3

 Foto 4

 Foto 5

 Foto 6

 Foto 7

 Foto 8



Los más interesante, es que nunca cambian de lugar al pasar los meses, es decir, el supuesto movimiento de traslación, está ausente en estas fotografías, si hacemos un experimento, y tomamos una fotografía a las estrellas en Enero, y luego una en Julio, notaremos que las estrellas siguen estando en el mismo lugar en las dos ocasiones, sin embargo, si la Tierra se trasladase, esto no sería así, debido a que la posición de la Tierra respecto a las estrellas no sería la misma a comienzos de año y a mitad de este mismo.

Otro caso interesante es que, la forma artesanal de los marineros o personal de mar, de barcos o naves marinas, para orientarse respecto a los puntos cardinales, es observando las estrellas, sea con las cruz del sur o la estrella del norte, que siempre está visible en el cielo despejado de cada noche, no hay variación de su posición, este fenómeno nos acusa la no traslación de la tierra, ya que la si la Tierra se trasladase, la posición de las estrellas, constelaciones como la cruz del sur, cambiarían por consecuencia, la posición de las estrellas en el cielo nocturno en Enero sería una, y en Julio poseería una distinta, en una referencia de una onda sinosoidal, estaría en los 180° de posición (o semiciclo), es es respecto a una vuelta al Sol.

Así mismo podemos este fenómeno con la estrella del norte, que siempre está en la misma posición, esta se encuentra muy cercana al eje norte-sur, por lo cual su trayectoria es imperceptible a nuestros ojos, en pocas palabras, esta estrella por decirlo de alguna manera simple, está casi en eje de rotación, al mirar las estrellas, como vemos en las fotografías, vemos que todas giran en entorno a ella. Al estar casi en el eje de rotación, está aparentemente inmóvil (foto 1 y 5), y esto es cada noche del año, en cada mes o estación. Podemos hacer la prueba fotografiando las estrellas en diferentes fechas del años, como lo muestra las fotografías, y no encontraremos variación aparente de su posición.
Si la Tierra se trasladase, este fenómeno no tendría los mismos resultados.

Las estrellas nos muestran muy claramente, si hacemos juicios en base a estas observaciones, la ausencia de traslación del globo terráqueo.


Recomiendo leer este artículo interesantísimo y me ha perecido muy bueno a modo de complemento, titulado "Un punto de vista favorables al Geocentrismo" (clic al título para ver), donde se entregan direcciones de artículos que por motivos de espacio no he colocado en esta entrada.
A través de los siguientes videos que presentaré, se derrumba la gran farsa del Heliocentrismo. Veamos algunos breves videos que muestran y nos explican esta gran verdad geocéntrica.

Geocentrismo
La tierra no se está moviendo
 

Geocentrismo
La tierra es el centro del universo

Geocentrismo
La tierra no está rotando-girando

Geocentrismo
La nasa no dice la verdad

Geocentrismo
Nasa: el arte de negar la evidencia



Geocentrismo
¿Cómo sabemos que la tierra no se mueve?





Recomiendo leer este artículo interesantísimo que me ha perecido muy bueno a modo de complemento, titulado "Un punto de vista favorable al Geocentrismo" (clic al título para ver), donde se entregan direcciones de artículos que por motivos de espacio no he colocado en esta entrada.

La objeción más frecuente contra el geocentrismo: 
"Si la Tierra estuviera en el centro del universo, entonces los astros más alejados al estar rotando se desplazarían con velocidades enormes, superiores a la velocidad de la luz. Eso es imposible" (Clic en el enunciado para ver)


Geocentrismo vs Heliocentrismo
Geocentrismo vs heliocentrismo (Parte I)
Geocentrismo vs heliocentrismo (Parte II)


Recomendación de libros relacionados con el tema.

El libro (antes mencionado) 
"Sin Embargo no se mueve"





El libro
"Ensayos de física teórica: 
Teoría de la Relatividad, Coriolis, Layes de Kepler"



El libro 
"The Earth Is Not Moving"




El libro
"Galileo Was Wrong: The Church Was Right"





Los dejo con la presentación del libro “sin embargo no se mueve”.

Parte 1




Película (2014) sobre este tema





"The principle" (El Principio) es una película documental que nos muestra la realidad del geocentrismo, los descubrimientos recientes de la ciencia moderna, donde participaron científico renombrados y con animaciones de primera linea a nivel Hollywood. Los invito a gusta de esta grandiosa película que sin duda cambiará tu manera de ver el universo.




Para estar concluyendo. 
Algunos textos tanto bíblicos como externos a él, que postulan el geocentrismo.

“Pusiste la tierra sobre sus bases para que nunca se mueva de su lugar” (Salmos 104:5 DHH)

 “Sale el sol, se pone el sol, y afanoso vuelve a su punto de origen  para de allí volver a salir” (Eclesiastés 1:5 NVI)

El día que el Señor les dio a los israelitas la victoria sobre los amorreos, Josué oró al Señor delante de todo el pueblo de Israel y dijo: «Que el sol se detenga sobre Gabaón, y la luna, sobre el valle de Ajalón». Entonces el sol se detuvo y la luna se quedó en su sitio hasta que la nación de Israel terminó de derrotar a sus enemigos. ¿Acaso no está registrado ese suceso en El libro de Jaser? El sol se detuvo en medio del cielo y no se ocultó como en un día normal. Jamás, ni antes ni después, hubo un día como ese, cuando elSeñor contestó semejante oración. ¡Sin duda, ese día el Señor peleó por Israel!” (Josué 10:12-14 NTV)

“Dios extendió el norte (el firmamento) sobre el vacío y colgó la tierra sobre la nada” (Job 26,7).

“¡Haré retroceder diez gradas la sombra del sol en el reloj solar de Acaz!”». Así que la sombra se movió diez gradas hacia atrás en el reloj solar” (Isaías 38:8 NTV)

“Dios la afirmó (a la Tierra) para que no se mueva jamás” (Sal 93,1), (I Cr 16,30).

“El Señor afirmó la Tierra, para que no se mueva” (Sal 96,10b).

“Nace el sol por un extremo del cielo, y avanza por su circuito1 hasta llegar al otro extremo, sin que nada escape de su calor” (Sal 19,6).

La afirmación inspirada de (Sal 19,6) es de suprema importancia, pues conecta dos hechos científicos asociados al sol: (a) su movimiento circulatorio hasta completar una vuelta, y (b) su calor radiante por allí donde circula. Los exégetas siempre han dicho que habría una gran incongruencia en este pasaje si el Espíritu Santo hablara metafóricamente del primer hecho y literalmente del segundo, pues es un hecho indiscutible que el sol irradia energía a lo largo de su trayectoria.

Libro de Enoc
“Vi los vientos del cielo que hacen girar el firmamento, y hacen que el sol y todas la estrellas giren y se pongan” Enoc 18:4



Nuestros ojos no nos engañan, sino que solo vemos lo que realmente es.



DIOS LES GUARDE.
SHALOM

Fuentes:
- creacinseisdas.blogspot.com

- geocentrismo.blogspot.com
- Las sagradas escrituras


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